lunes, 12 de julio de 2010

Todo surge del timón holandés

España se enfrentó ayer al padre que nunca conoció. Las raíces holandesas, trasplantadas por el Barça a la selección, le han dado la vocación triunfadora que jamás tuvo. Ahora ya sabe cuál es su identidad, cuáles son los códigos genéticos que la han conducido al éxito. Hace meses, tal vez, que los descifró. Desde que empezó a ganar hace dos años. Pero ha encontrado la prueba irrefutable en el sur de África.

iene el mismo origen que el Barça, por muy mal que suene, y se remonta a los años 70. Admitido no solo por los españoles y los holandeses. También por los catalanes, los ingleses, los brasileños y los noruegos. La Roja nació del naranja, más allá de la similitud cromática. Gracias, también a los títulos y el prestigio adquirido por el Barça.

El tronco ganador

"Amo al Barça y me gusta España", dijo Bert van Marwijk, el seleccionador de Holanda. "España parece una copia del Barça", sostiene Johan Cruyff. "La escuela holandesa es una parte importante del Bar- resume Sergio Busquets. Nadie discute donde está la raíz del estilo futbolístico que ha adoptado el Bar-

ça y una filosofía que después hemos trasladado a esta selección",

ça, como parece indiscutible también establecer de dónde ha brotado el tronco ganador de La Roja. "España tiene el estilo de España", rebate Vicente del Bosque, intentando normalizar la fuerte influencia de los siete jugadores del Barça: Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta y Pedro. Más Villa, el octavo.

El hilo conductor de la teoría de la evolución nació con Rinus Michels, entrenador del Ajax (1965-71), de la selección oranje de 1974 y del Barça (entre 1971-75 y 1976-78) por aquella época y se ha perpetuado durante 40 años gracias a Johan Cruyff, discípulo y emblema de la naranja mecánica, creador del dream team azulgrana como entrenador en 1988 y consejero espiritual Joan Laporta, que recuperó la vía holandesa en el 2003. Pero a Cruyff le avergonzaron ayer en Johannesburgo por el poco juego que ofrecieron y la leña que hubo.

El perdedor más recordado

Pero no es el único. O, dicho de otro modo, compañeros, amigos e hijos putativos han perpetuado las claves de aquella Holanda ¿el único perdedor que se recuerda y merece ser recordado en la historia del fútbol¿ hasta que España las ha adoptado después de certificar que es una idea exitosa. «La furia no es un estilo, es un estado de ánimo», recordó Jorge Valdano, que por cuestiones profesionales (es el director general del Madrid) defiende el modelo comprador de Florentino Pérez. Defendido también, durante la temporada regular, por los medios filomadridistas. Hasta que se han abrazado al barcelonismo cuando ha tocado definir qué es y a qué juega La Roja. Y por qué gana.

Michels fue entrenador y maestro de Cruyff. Y también de Frank Rijkaard, campeón de la Eurocopa de 1988 y posteriormente entrenador del Barça. Cruyff fue entrenador y maestro, a su vez, de Pep Guardiola y Txiki Begiristain, que han mantenido el admirado estilo azulgrana en el tránsito hacia el siglo XXI. Y de Carlos Busquets, padre de Sergio, el mediocentro que idolatra Del Bosque.

En el Ajax también brotó la rama de Louis van Gaal, sucesor elegido por Josep Lluís Núñez, que se entregó a la vía holandesa a los 10 años de su mandato. Con Van Gaal, importador generoso de compatriotas (desde Hesp a Kluivert) emergió Xavi, el relevo entre el Guardiola futbolista e Iniesta. Los dos pilares del Barça. Los dos pilares de España.

El navegante tranquilo

El mejor mayordomo

Lee también el artículo "Desde el timón holandés" de como el estilo de Cruift llegó a la selección española"

Una semana antes de concentrarse con la selección en Las Rozas, a las redacciones deportivas de los periódicos españoles llegó una convocatoria para el acto de presentación de una nueva grapadora industrial y un nuevo taladro profesional: los apadrinaba Sergio Busquets. No es casual. El hijo de Carlos, aquel al que France Foortball llamó el portero sin manos, el que fue suplente de Zubizarreta en el dream team del Barça, no es un futbolista al uso porque vive como ninguno para hacer la vida más fácil a sus compañeros. "Es un ejemplo de generosidad, siempre piensa en la necesidad del equipo antes que en él mismo", le reconoció Vicente del Bosque el día que zanjó el debate sobre su presencia en el equipo titular asegurando que, de volver a nacer, si fuera futbolista, querría ser como él.

Xavi le bautizó un día, a poco de llegar al primer equipo azulgrana: "Es el quitanieves. Abre las palas y todo lo que se mueve a nuestra espalda se lo lleva por delante". A eso juega el chaval de Badía, el mediocentro de más envergadura que haya dado nunca la factoría de cuatros de La Masía, en la que ingresó a los 17 años. Se le nota. De niño, mordió polvo en campos menores. Así que a su talento innato para jugar el balón añadió los códigos del fútbol de barrio que difícilmente se aprenden en la cantera. Dice Puyol que Busquets juega como un veterano porque siempre entiende la exigencia del partido. Por eso ayer prefirió borrarse del reparto de estopa con el que Holanda decidió frenar a España. "No me han expulsado nunca. Será por algo", suele decir el número 16.

Puede que el cuerpo le pidiera meterse en la refriega, pero fue listo y mantuvo la posición en vez de liarse a mamporros. Y eso que se llevó dos buenos talegazos: no había pasado un minuto, no había tocado la pelota, y Van Persie ya le había soltado una patada por detrás. Poco después le arreó Sneijder en una rodilla. "Un tipo que juega de mediocentro en el equipo de Guardiola debe de tener algo especial", dice Xabi Alonso, para quien tenerle al lado es una ayuda. "Para eso juego, para ayudar", suele decir Busi.

Y eso hizo ayer, ayudar. Se quedó siempre el último. A cerrar en los saques de esquina. Se metió entre los centrales para echar una mano en la salida del balón y, como de costumbre, cayó a la banda para tapar las subidas de los dos laterales, especialmente atento a las de Sergio Ramos.

El de ayer fue un partido tremendamente exigente para Busquets por la verticalidad del juego de Holanda, que apuñalaba la espalda de los centrocampistas españoles y porque le buscó mucho Sneijder. El centrocampista del Inter fue a taparle cuando se convertía en pivote en la línea media y, de vuelta, a exigirle respuesta a su capacidad para armar el juego directo de los holandeses. Sufrió Sneijder, aunque pudo conectar con Robben una vez ?Casillas, inmenso, salvó los muebles?, pero Busi terminó imponiéndose, como casi siempre, a base de ser más listo a la hora de alargar esas piernas que parecen alambres. Piensa antes. Por eso siempre llega primero. Por eso está en el sitio antes de que aparezca la pelota.

Tipo frío donde los haya, hasta su padre confiesa que le pone de los nervios cuando le ve parar la pelota con un pie y jugarla con el otro. Fiable como la última grapadora y el último taladro industrial que ha salido al mercado, Busquets tiene convencido a Del Bosque de que no puede haber nadie que guarde mejor la casa en el fútbol español que ese al que llaman Busi, siempre atento, como un mayordomo, a cualquier necesidad, desde el primer minuto hasta el final de la prorroga, cuando acudió a apoyar a Casillas. Busques, que celebró la victoria con una bufanda de Badía, no se acaba nunca. Es tan grande que es campeón del mundo.